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El inicio de la actividad postal en nuestro
país data de la colonia. A mediados
del siglo XVIII, a través de la Red
Postal, se estableció un servicio
que cubría desde La Ligua al sur,
y que impulsó tanto el asentamiento
de pueblos y villas como la construcción
de caminos para que se desplazaran las diligencias
que portaban los cargamentos de cartas,
encomiendas, giros y pasajeros.
En este período el rey de España,
Felipe V, ordenó la estatización
de los correos de su imperio, nombrándose,
en 1747, al comerciante Ignacio de los Olivos
como Teniente Mayor del Correo de este territorio
de ultramar, quien pasaría a la historia
como fundador del correo chileno, hace 259
años.
Estos y otros hitos han marcado la capacidad
de adaptación y desarrollo de una
empresa que se distingue por un servicio
universal que busca llegar a cada chileno
sin distinción del lugar que se ubique;
un servicio que ha sido y es un actor del
desarrollo democrático, social y
económico del país; y que
desde su origen juega un rol activo en la
soberanía nacional.
Es la historia de una empresa que hoy lidera
un mercado altamente competitivo y que con
una gestión moderna e innovadora
busca entregar los mejores estándares
de calidad y transparencia a sus clientes,
sin descuidar su servicio al país
ni el resguardo de su patrimonio.
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